El Relojero de Mingote: historia, diseño y figuras automáticas en Madrid
El Relojero de la calle de la Sal fascina por la mezcla de historia y fantasía que Antonio Mingote supo plasmar en la fachada de la Antigua Relojería, instalada allí desde 1880. Los viajeros destacan la figura automata del viejo relojero, que sube y baja, gira la cabeza y abre y cierra los ojos mientras trabaja sobre su mostrador, rodeado de un pequeño universo de relojes: un reloj de sol, un cucú que marca las horas, un reloj de arena que gira y varias esferas con la hora de ciudades como Sídney, Pekín, Nueva York o El Cairo. Este conjunto se ilumina por la noche y, al marcar cada cuarto de hora, suena una melodía, lo que convierte la visita en un pequeño espectáculo urbano. Algunos apuntan que, antes de la intervención de Mingote, era solo una relojería centenaria, pero su diseño y el carillón que interpreta el chotis Madrid y fragmentos de la zarzuela La Gran Vía le han dado un encanto especial que engancha tanto a curiosos como a amantes de los detalles castizos.