Sergio
Comida grasienta a precios nada asequibles
Dando una vuelta por el casco viejo de la bella ciudad de Zaragoza, llegó la hora de yantar. Entre que teníamos hambre y que no conocíamos el lugar encontramos la plaza de santa Marta, un rincón agradable y con mucha vida. Nos sentamos en una mesita y nos atendió un camarero mayor, algo desaseado y que parecía no haber desayunado fibra. Pedimos calamares y huevos rotos con jamón... Los calamares estaban aceptables pero los huevos estaban nadando a crol en aceite. El jamón Serrano tenia el color de el de York.
Aviso:
Si te quedas a comer no vayas al baño BAJO NINGÚN CONCEPTO porque pasarás por delante de la cocina, verás y olerás la misma y te arrepentirás no haber echado un buen vistazo antes de pedir.
Leer más