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Pueblos en Bretaña

71 pueblos en Bretaña

Pueblos en Erquy
Erquy
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Diez playas de arena fina, un puerto pesquero conocido por sus deliciosas vieiras, senderos para caminar y el inimitable rosa del gres… Ahí van cuatro motivos para visitar Erquy. Erquy es el primer puerto pesquero de recogida de marisco a pie y de la vieira de Santiago. Aquí todos viven al ritmo de las mareas. De noviembre a marzo, desde el aparcamiento cercano al dique seco los pescadores descargan los sacos de marisco antes de proceder a la subasta. Pasearse por las calles de gres rosado resulta muy agradable. Entre dunas de arena, acantilados de gres rosa y una landa salvaje pintada de colores, Erquy estalla por completo en una explosión total de flores de aulaga y brezos. Los colores de la flora, los aromas de la landa, el sonido de las aves marinas despiertan todos los sentidos. Abre bien los ojos, la nariz y los oídos para contagiarte del espíritu del cabo de Erquy. Se puede visitar a pie gracias a tres excursiones que salen del asentamiento prehistórico de Tu-es-Roc, al norte del pueblo. Aquí verás las ruinas de una casa-fortín del siglo XVIII y un antiguo horno de balas. Continúa el paseo en dirección hacia el Fuerte de la Latte por el camino de los aduaneros para descubrir una sucesión de playas y calitas maravillosas. Esto es la costa norta de Bretaña!!
Pueblos en Locronan
Locronan
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Locronan ha entrado en el exclusivo club de “los pueblos más bonitos de Francia” con argumentos contundentes. No te costará encontrar las razones cuando camines a pie por sus calles. En verano, la ciudad se entrega al visitante con la primera luz de la mañana. Las calles de Locronan están llenas de edificios elegantes. La Iglesia de y la capilla de Pénity forman una fachada única con dos tipos de gárgolas. En la nao, el coro y el vitral principal ilustran diversos episodios religiosos. Para conservar la autenticidad del centro histórico, se ha prohibido la circulación de coches. Los carteles de las tiendas son tradicionales. Entre ellas, destacan las panaderías que preparan deliciosos pasteles kouing-Amann, típico manjar bretón. Conocida también en Locronan es la Troménie, la romería que da culto a Saint-Ronan. La Gran Troménie se celebra cada 6 años durante el mes de julio: estandartes coloridos, trajes tradicionales de color azul y dorados y multitud de devotos avanzan en procesión a lo largo de 12 km. Reza porque la cola vaya deprisa porque si no, te queda para rato...
Pueblos en Quimper
Quimper
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Quimper se extiende alrededor de la unión del río Steir y el Odet. Al parecer mientras el rey Gradlon buscaba la mítica ciudad de Ys tragada por las aguas, convirtió Quimper en la capital de Cornouaille. Desde entonces, la ciudad no ha parado de extenderse a lo largo de sus floridos muelles y casas de coloridas. La catedral, uno de los emblemas más destacados de Quimper, necesitó tres siglos para su construcción. El resultado: uno de los mejores ejemplos del arte gótico. Sus dos agujas, de 76 metros, están magníficamente restauradas. Entre las vidrieras del pórtico se cuelan los rayos del sol. Las calles adoquinadas nos conducen a la Edad Media. Las casas medievales de la calle Kereon son claros ejemplos de esta época. Siguiendo el río Odet, se llega al barrio Locmaria, la cuna de la loza. La loza de Quimper tiene toques naifs y muy vivos. Los cuencos de loza han hecho mundialmente famosa a la pareja con el traje típico bretón que aparece pintada.
Pueblos en Rochefort-en-Terre
Rochefort-en-Terre
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Este bellisimo y minúsculo pueblo perteneciente al departamento de Morbihan en la Bretaña francesa conserva todo su sabor medieval y paseando por sus calles nos transporta siglos atrás, resulta especialmente llamativa y bella su plaza principal, con sus edificios antiguos de piedra , su pozo en medio de ella y sus abundantes flores. Por algo esta considerado merecidamente Cite de Caractere.
Pueblos en Cancale
Cancale
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Este bonito puerto se saborea tanto con la vista como con el paladar y es que tengo que decirte, que Cancale es una de las ciudades de cultivo de ostras más importante de toda Francia. A las orillas de una bahía mítica, cientos de barcos campan a sus anchas sobre un mar esmeralda y con el fondo del Mont Saint-Michel. Es una maravilla... Cancale es una de las paradas obligatorias si quieres descubrir la gastronomía bretona. El plato típico de ostras puedes degustarlo en el puerto, donde varios puestos ponen a la venta este manjar. as ideas y venidas de los barcos, el trabajo de los ostricultores y el ritmo de las mareas animan continuamente el puerto y sus espigones. La ostra de Cancale es característica por su sabor, derivado de la riqueza del plancton de la bahía. Los múltiples restaurantes que bordean el muelle innovan en las recetas para ofrecer un festín por todo lo alto. Más allá de las casas imponente de granito del paseo marítimo, las pintorescas «calles de atrás», están adosadas al acantilado. En la ciudad «alta» residían los armadores. Desde aquí, se obtiene una perspectiva peculiar del puerto de Houle, donde cientos de turistas se apelotonan sobre los puestos de ostras. El sendero de los Aduaneros sobrevuela este puerto encadenando magníficas vistas. La punta de Crolles goza de una panorámica increíble al Mont Saint-Michel y a la bahía. Cuando el sol comienza a salir, el Monte aparece como un espejismo maravilloso entre la bruma espesa de la mañana. Desde la punta de Hock, la mirada cae sobre el peñasco de Cancale y su parque. Esta costa esconde playas salvajes y solitarias donde merece la pena perderse.
Pueblos en Vannes
Vannes
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Una de las ciudades de Bretaña que hay que visitar es Vannes, una ciduad medieval y marinera, con casas de vigas de colores, puerto, murallas, unos antiguos lavaderos, jardines y muchísimo ambiente, bueno esto es común en toda Bretaña. Hay que dejar el coche junto al puerto o fuera de las murallas y dejarse llevar, vayas por donde vayas seguro que aciertas.
Pueblos en Josselin
Josselin
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Josselin es visitado por todo el mundo a causa de su castillo, la sorpresa que nos llevamos es que además de su maravilloso castillo pudimos descubrir una típica ciudad bretona que tiene mucho que ofrecer. Si te imaginas una ciudad típica de la Bretaña creo que piensas en Josselin, es como la ciudad que hemos visto en tantas películas francesas llena de casa con entramado de madera.
Pueblos en Binic
Binic
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Binic es un pequeño pueblo costero de la región de Bretagne. Alrededor de su bonito puerto pesquero, las casas grises típicas de la región son armoniosamente instaladas, haciendo del lugar uno de los pueblos más lindos del país. Puedes llegar desde la autopista 11 si vienes de París, está como a 4 horas de coche, o en avión por el aeropuerto de St Brieuc. En transporte público hay buses que vinculan Binic con la estación de trenes de St Brieuc. Binic tiene fama por el frescor de su marisco, en particular las ostras, no te las pierdas, en uno de los restaurantes del puerto, son lo mejor! En Bretagne, se dice que llueve mucho, nosotros tuvimos muy buen tiempo, pero el agua estaba muy fría para bañarse. Era a finales de Agosto así que no creo que suba muchísimo en julio tampoco. Nos alojamos en un pequeño hotel cercano pero los del centro de la ciudad tienen mucho más encanto. En verano hay clubs de actividades para los niños en la playa, y se pueden alquilar barcos y bicicleta para aprovechar la región. En la web de la oficina de turismo tienes ideas para hacer senderismo.
Pueblos en Perros-Guirec
Perros-Guirec
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Para un ciudadano mediterráneo ver como la mar se aleja y poder pasear por dónde esta estuvo es sencillamente maravilloso.
Pueblos en Fougères
Fougeres
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El centro de la ciudad de Fougeres es muy agradable. Cuando visité la ciudad, hacía un día soleado y caluroso por lo que pude sentarme en una terraza para tomar una copa y escribir mis postales. Los comerciantes eran muy simpáticos y la gente muy amable. Es un pueblo preciosos, con su fuente en la plaza y el calor de sus gentes.
Pueblos en Concarneau
Concarneau
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Concarneau es una Ciudad de Arte e Historia con diversas versiones del espectáculo marítimo. Su pasado costero y de plaza fuerte se lee en sus gruesas murallas del siglo XIV, Las playas de arena fina y el puerto deportivo son lugares ideales para actividades náuticas y de recreo. Visitamos Concarneau el 6º día de nuestra visita a Francia, en Febrero hacía un poco de fresco, pero el sol ayudaba a no congelarnos. Tras darnos una vuelta después de comer por la zona para callejear un poco, nos dirigimos al centro cultural y lugar más visitado del pueblo, La villa de Concorneau. Es un islote donde puedes visitar la ciudad amurallada. La ciudad amurallada se encuentra en una pequeña isla unida a la Place Jean Jaurés por un puente peatonal. Se entra en la Rue Vauban, en esta calle no hay que perderse La Torchette. Es una biscuiterie decorada por esculturas de chocolate, donde comprar un montón de dulces típicos y merengues gigantes! Hay todo tipo de esculturas, la que más me gusto, la de un león, ya que me recordaba a los leones de Bilbao, aupa Athletic! Tendrá una longitud de 350m, hay museos dentro y muchas tiendas donde llevarte algún recuerdo, al final de todo desemboca a un pequeño puertito desde donde creo sale un barco para ir a la otra orilla y lo que creo que era una Iglesia.
Pueblos en La Roche-Bernard
La Roche-Bernard
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Descendiendo de la roca que la vio nacer, La Roche-Bernard, quiere tocar con su entramado de calles empedradas y sus pulidas losas la orilla del río Vilaine. Un río lleno de historia y que ha visto crecer palacetes y castillos a los dos lados de su frondosa rivera. Un pueblo histórico y de belleza muy cuidada. Un lugar increíble para estar en pareja o en familia, y disfrutar. Una localidad con más de 1.000 años que no renuncia a las comodidades del tiempo presente y que busca sacar lo mejor de cada uno. Su puerto es uno de los más característicos de la zona. Invita a tomar algo en sus diques y a sentirte uno más en la localidad. Las casas de los siglos XVI y XVII invitan a seguir conociendo este pueblo perfecto y llamativo.
Pueblos en Pontrieux
Pontrieux
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En tren de la próxima Pampoil a Pontrieux, a lo largo del río Trieux cuyas márgenes cambian según las mareas. Parada en Traou Nez, célebre por el caso Seznec que conmocionó a Francia en 1923. Se degustan crepes y cidra. Una vez en Pontrieux, no dejar de visitar en una pequeña embarcación los lavaderos a lo largo del río, puestos que dan al río y donde el servicio lavaba la ropa. Hoy día no se utilizan ya pero están muy bien conservadas.
Pueblos en Paimpont
Paimpont
Paimpont, centro de Brocelandia de apenas 1.500 habitantes pero con una historia que abarca desde los tiempos de la prehistoria hasta nuestros días. Impresionantemente tranquilo y silencioso, aún guarda entre sus contadas calles el sabor de su antigua actividad metalúrgica entre el siglo XVII y finales del siglo XIX con casas típicas bretonas de un color grisáceo que te hace llevar a la meláncolia y sobre todo si el tiempo como el día de nuestra visita es nublado.
Pueblos en Auray
Saint-Goustan
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La ría que pasa por esta bella de localidad es también la columna vertebral de su vida cultural y social. Saint-Goustan, a través de los siglos, ha sabido conservarse bastante bien. De hecho, poco ha cambiado con el paso del tiempo. Aún sigue conservando el encanto de sus calles empedradas y su magnífico puente de piedra es una cita para románticos. Habría que hacer una guía de rincones únicos en Saint-Goustan... Como si de una ciudad de juguetes se tratara, casas de colores de lo más variopintas se mezclan con las más convencionales. ¡Viva el contraste y la diversidad! La gente disfruta de la animada vida en los diques y paseos fluviales. Su aire festivo y de relax te atrapa en cuanto llegas. Saint-Goustan tiene cero complejos.
Pueblos en Malestroit
Malestroit
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Un lugar mágico y que te sorprenderá. Situada en un islote en mitad del río Oust, este pueblecito único, que sólo le une al continente un puente. Es un centro comercial y portuario muy importante. Su arquitectura es digna de admirar, calle por calle; plaza por plaza, te enamorará su paisaje marinero y natural con un toque descuidado. Sus casas recuerdan a la construcción típica belga y holandesa. Tal es su belleza, que es conocida como la “perla del río Oust”. Se puede realizar el circuito de los besantes de oro, que permitirá al visitante conocer la historia y la arquitectura de esta ciudad milenaria. Esta localidad, por su característica insular ha servido varias veces como anfitrión entre los bandos enfrentados durante la Guerra de los Cien Años (s.XIV-XV) para firmar armisticios, así como treguas. No hay que olvidar de visitar las mansiones burguesas de la plaza del Bouffay. Irrepetibles, por su gran calidad arquitectónica y detallismo cromático y escultórico.
Pueblos en Léhon
Léhon
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Es el pueblo real de Bretaña. Se caracteriza por un patrimonio arquitectónico muy apreciado por su excelente casco urbano y su extrema conservación. Todo el entramado data de la Alta Edad Media. La abadía benedictina es uno de los principales ejemplos de la importante construcción religiosa de Bretaña. El rey de Bretaña, Nominoë, se fijó mucho en este lugar, de ahí su real status. Posee un camino propio, que se puede realizar a bicicleta o a caballo. A su vez, el lugar estuvo apoyado por la figura de los condes de Dinan, lo que le ha conferido siempre el honor de ser un lugar privilegiado y lleno de glamour. A partir del siglo XIX el pueblo se convierte en un centro comercial de gran importancia. Equidistante de Rennes y Dinan, este pueblo goza de las mejores comunicaciones.
Pueblos en Fouesnant
Mousterlin
Bonitas playas y un paisaje protegido con numerosas especies de aves. Estamos en la tierra de Fouesnant, en el corazón de Cornualles. Reserva un día para visitar el mar Blanco y el pólder Mousterlin. Un pedazo de tierra ganado al mar, que ha ido creando una flora y fauna espectacular. Si sales de la punta de Mousterlin en dirección a Bénodet, solo tendrás que seguir el sendero costero para llegar al mar Blanco. Este pequeño mar, separado por un amplio cordón de arena, y su playa de Letty no te dejarán indiferentes. Arena fina y blanca, aguas turquesa. Brillará como la mejor esmeralda. Acércate con la marea baja: es un paraíso para el marisqueo y para recorrer las dunas de sus vertientes.