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Qué hacer en Fort Knox

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Lugares turísticos de Fort Knox

Museos en Fort Knox
General George Patton Museum
(1)
El turismo militar tiene mucho predicamento en los Estados Unidos. La gente va a los campos de batalla de la Guerra Civil o de la de Independencia como nosotros visitamos iglesias románicas. Este fervor no se limita a los sitios históricos, sino que hay muchos museos temáticos abiertos al público y que la gente visita sin ningún reparo y casi, casi ‘de campo y playa’. Uno de ellos es este museo dedicado al arma de Caballería y, más concretamente, a uno de los generales más famosos del arma acorazada, George S. Patton. Se encuentra en Fort Knox, justo en el centro del estado de Kentucky, en un área boscosa. Fort Knox no es una población cualquiera: Es una de las mayores bases militares del mundo. Por fortuna, el museo está en unos de sus extremos y no hay que adentrarse apenas en el recinto militar. Eso sí, el personal que atiende al público lo hace en uniforme militar... El museo no es excesivamente grande, pero está muy bien montado y, sobre todo, dispone de piezas históricas de un gran valor. Básicamente, está dividido en las cuatro grandes épocas del arma de caballería: Orígenes, 1ª Guerra Mundial, 2ª Guerra Mundial y época actual. Es imposible hacer una lista de todos los tanques que figuran en el inventario, pero las piezas más valiosas son algunos de los primeros tanques que participaron en la 1ª Guerra Mundial. Lo más espectacular, los tanques alemanes de la 2ª Guerra Mundial y un M1Abrams de la Guerra del Golfo. Quizá no sea una temática que atraiga a muchos, pero la contemplación de un König Tiger perfectamente restaurado, puede hacer las delicias del maquetista más exigente. La exposición no sólo incluye tanques, sino también armas antitanque y equipamiento de las diversas guerras y, como ya mencioné, está todo muy bien expuesto. Al final de un recorrido se encuentra una sala dedicada en exclusiva a Patton, con multitud de objetos personales e incluso el vehículo con el que perdió la vida. También hay una tienda con recuerdos, maquetas y libros de la temática. Frente al museo hay un auténtico ‘jardín de tanques’, con un par de docenas de carros de combate relativamente recientes y fuera de uso, puestos a decorar. Muy espectacular. Por lo demás, la visita vale la pena, por poco interés que se tenga en la materia. Lo que es yo, repetiría, aunque esta vez sin niños...