Arquitectura colonial reconstruida y encanto estético de Quinta La Porteña
Aunque fue levantada en 1965, Quinta La Porteña engaña a primera vista: su aspecto reproduce con fidelidad una casona colonial de mediados del siglo XIX gracias a los planos originales de 1840. Los viajeros destacan el intenso color rosado de las paredes, el verde claro de ventanas y rejas y el cuidado jardín con aljibe de mármol blanco y mobiliario de época, que refuerzan la atmósfera histórica. Uno de ellos comenta que, al observarla, “parece una típica casona colonial del siglo XVIII o XIX”, hasta el punto de considerarla la casa más preciosa del casco histórico de San Isidro. La presencia de detalles curiosos, como las figuras de perros en el acceso principal, termina de completar una estampa muy fotogénica que invita a detenerse, mirar con calma y capturar el conjunto desde distintos ángulos.