Paisajes de Futaleufú: naturaleza virgen entre montañas, ríos y bosques
Quien llega por primera vez a Futaleufú suele quedar cautivado por la intensidad de su paisaje austral. Los relatos hablan de un viaje que ya desde la ruta va preparando el asombro, con carreteras flanqueadas por ulmos, arrayanes y, más al sur, alerces y nalcas que envuelven al visitante en un bosque siempre verde. El entorno se completa con valles profundos, montañas de granito en las cimas y una presencia constante del agua, ya sea en forma de lluvia patagónica o de ríos de un llamativo color turquesa. No es extraño que el lema del lugar lo defina como “un paisaje pintado por Dios”, una frase que muchos viajeros hacen suya al experimentar en primera persona esa mezcla de fuerza y serenidad. Al final del trayecto, la llegada a Futaleufú se vive casi como un flechazo, un rincón del sur del que es fácil enamorarse y difícil despedirse.