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Restaurantes en Santiago de Cuba

9 colaboradores
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4 lugares donde comer en Santiago de Cuba

Restaurantes en Santiago
Restaurante Ave del Paraiso
(3)
Cuando estás en el centro de un inmenso parque natural, a 1200 metros de altura, y has subido por una carretera con un desnivel de un 30%, en un coche de alquiler cubano, después de todo un día de recorrer y visitar lugares se te abre el apetito de una forma bárbara. Así que cuando llegas a un restaurante donde tienen una muy restringida carta de platos, lo único que necesitas es comer y recuperar fuerzas, llenar el estómago. Afortunadamente los cubanos saben hacer mucho con poco, así que los platos que pedimos, sencillos pero sabrosos, los disfrutamos como si fueran viandas preparadas en un restaurante del mayor lujo. La opción-elección, que es lo mismo, se basó en una ensalada de remolacha y pimientos, espaguetti con salsa de tomate y un filete de ternera relleno de jamón y queso y luego reobozado y frito, acompañado todo por unas cervezas Bucanero heladas. No postre, pero un café riquísimo, de la Sierra. Lo mejor de todo, el entorno. Es el lugar desde donde parte la escalinata que lleva a La Gran Piedra y la carretera que lleva al Cafetal La Isabelica. La construcción del restaurante es la de un típico establecimiento de montaña como el que podríamos encontrar en cualquier lugar de Suiza o centroeuropa, pero enclavado entre la exuberancia de las monatañas de la Sierra Maestra..
Cafeterías en Santiago
Club Led Sports Bar
(3)
Un Lugar único e Impresionante en Cuba
Restaurantes en Santiago
La Casona de los Moros
Después de 2 semanas de viaje por Cuba comiendo en las ventanitas siempre lo mismo, es decir, spaguettis y pizza de queso, tiramos la casa por la ventana y entramos a comer en la Casona de los Moros, un bonito paladar (restaurante) situado en la calle Bartolomé Masó, al lado de la esquina con calle Hospital y a tan solo 5 minutos a pie del balcón de Velázquez, un bonito mirador de Santiago. El restaurante era relativamente nuevo y el interior estaba impecable. Mesas y sillas de madera, manteles, cubiertos e incluso servilletas de tela. En un entorno tan bien cuidado lo único que quizá echamos en falta fue el aire acondicionado pero con los 10 ventiladores que había tampoco se sentía calor. Su carta es una mezcla de comida criolla, árabe y asiática ya que según nos comentaron, los dueños del lugar estuvieron en el extranjero viviendo y aprendieron sus recetas. De todos los platos que había, una variedad que todavía no habíamos visto en ningún lugar por cierto, nos quedamos con las chuletas de puerco, un chop suey de verduras y un hummus. Cuando nos sirvieron el hummus pusimos cara de ¿esto que es? porque más que un puré de garbanzo parecía una sopa pero la verdad es que salvo la textura, más líquida de lo normal, el sabor estaba realmente bueno y no sobró nada. Los precios no nos parecieron extremadamente caros. A ver, comparado con comer algo por la calle es evidente que cualquier restaurante es caro pero al final todo nos salió por 9€ los 2 incluida la bebida así que tampoco fue para tirarse de los pelos. Además los platos estaban bien servidos y lo más importante, todo estaba riquísimo! El trato del personal también fue excelente así que no podemos hacer otra cosa que recomendar este genial lugar para comer ;)
Cafeterías en Santiago
Heladería Jardines las Enramadas
Coppelia es sin duda la heladería más famosa de Cuba. Tiene locales en las ciudades más importantes del país pero en Santiago dimos por casualidad con otra heladería que, al menos allí, le disputa directamente el trono a la mejor heladería de la ciudad, la heladería Jardines las Enramadas. Las Enramadas se encuentra en la calle Jose Antonio Saco entre la Peralejo y la 10 de Octubre, a solo 10 minutos a pie de la catedral. La heladería es muy grande y se puede acceder tanto desde la calle Jose Antonio como la Cornelio Robert, la paralela. Todas las mesas se encuentran al aire libre aunque muchas de ellas quedan protegidas del sol gracias a lonas y el techo metálico de la carpa central. Nos sentamos en una de las muchas mesas que hay y al poco nos trajeron la carta. Sin tener una variedad enorme (algo difícil de encontrar en Cuba) la verdad es que nos sorprendió los diferentes helados y combinaciones que tenían. Nos pedimos la copa Luna Llena y súper Turquino, 3 bolas de helado con un trocito de bizcocho. El helado buenísimo aunque solo tenían de dos sabores, mango y plátano, y los precios increíbles. La copa nos costó 3.5 pesos cubanos y el Turquino 4, moneda nacional eh que al cambio no llegó ni a 40 céntimos de euro. Así que si pasas por allí no te lo pienses, toma asiento y prepárate para disfrutar de un buen helado cubano ;)