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Qué hacer en Maroua

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4 lugares turísticos de Maroua

De interés cultural en Maroua
La casa del jefe de Oudjilla
Oudjilla es un pueblo de la etnia Podocko, en los Montes de Mora, en la región del Extremo Norte de Camerún. Después de 1 hora subiendo a pie por el monte, alcanzamos la casa del jefe, con el objetivo de aprender un poquito de cómo viven, pasar un rato con ellos... Una de sus singularidades es que el jefe tiene, actualmente, 50 esposas y 113 hijos. No tengo muy claro si las esposas son todas suyas, actuales, o si una parte (junto con sus hijos) son herencia del padre, algo común en algunas tribus de África, no sólo en Camerún. La casa me pareció muy curiosa. Se trata de un conjunto de habitaciones de forma circular, como pequeñas casitas, comunicadas entre sí por caminitos. Unas son cocinas, otras dormitorios (cada mujer e hijos tiene la propia y las cocinas se comparten entre varias). La primera estancia es bastante grande y ahí se hace la vida comunitaria. Como era día de lluvia, nos encontramos además del jefe con unas cuantas mujeres y niños que estaban sentados al amor de la lumbre. Todo en un ambiente bastante oscuro ya que no tienen ventanas, ni más luz que la del fuego. En otra estancia similar, algo más adentro, está enterrado su padre, el anterior jefe, y allí vive una de sus viudas, la que no tuvo hijos y que por eso es la encargada de "velar al muerto", o a su espíritu. Las puertas de las habitaciones y cocinas, todo construido en adobe, estaban decoradas con motivos grabados o relieves en el mismo barro. La verdad es que era bastante bonito, lástima que lloviera e hiciera tanto frío!!. Un último "detalle". En lo más profundo de la casa, una habitación excavada a un nivel inferior del suelo que pisamos, alberga a un toro. Este es criado y engordado en la casi total oscuridad, para la fiesta anual donde se sacrificará con fines rituales, si no recuerdo mal, antes de la cosecha.
De interés cultural en Maroua
Maroua
(1)
Camerún se organiza por regiones o provincias, todas llamadas según su posición geográfica, y Maroua está en la región del Extremo Norte de Camerún. De hecho, es su capital. Una "capital" donde se encuentran bastante recursos, pero que es como un pueblo grande, con edificios bajos, bastante desparramada. Es cruzada por el río Kaliao, que al anochecer ve cómo cientos o miles de murciélagos grandes lo sobrevuelan. Durante el día, la mayoría de estos mamíferos alados "duerme" en los árboles que hay junto al principal puente que cruza el río, sobre la biblioteca municipal. No se les puede eludir :D. De mayoría musulmana, y quiso el azar que los días que pasamos allí fueran días de Ramadán, la llamada a la oración resonará en sus calles al caer la tarde, mientras se llenan de gente que va a comer y a celebrar otro día de ayuno. Calles sombreadas por grandes árboles, frondosos hasta el punto de que el humazo de los tubos de escape de los cientos de motos que circulan sin parar, y los efluvios de los puestos de gasolina para las mismas, no los superan. El resultado es que recorrer una de sus arterias principales, un paseo de 15-20 minutos a buen paso (doy fe, lo hice varias veces!), debe ser como entrar en una cámara llena de humo y sellada. No obstante, es un sitio agradable, donde encontraréis incluso Internet a muy buen precio y después de alguna pequeña queja os darán el ordenador más rápido (bastante aceptable) :-). Cruzando el río siguiendo la carretera o vía principal, a la izquierda hay todo un barrio donde poder ir a cenar pescado o carne a la brasa en la calle. También hay pequeños sitios donde francamente se come muy bien (bocadillos de tortilla con queso, o filetes empanados y cosas así), muy barato, y son de lo más típico... Eso sí, por la noche es mejor ir con las manos en los bolsillos, sin cámaras ni objetos que puedan despertar interés, ni bolsos (o estos que sean pequeños y discretos). No tuvimos ningún problema así, y no está de más se prudentes... en Camerún el tema de la seguridad no es broma.
Senderismo en Maroua
Trekking a Oudjilla
Salimos temprano de Maroua hacia los montes de Mora, a 60 Km. Esta era la primera vez que íbamos a ver esa cadena montañosa que se extiende en el Oeste del Extremo Norte de Camerún. Nuestro destino era un pueblo de montaña, Oudjilla, de la etnia Podocko. Al poco de salir de Maroua, en la carretera, de repente empezamos a ver cómo una gran tormenta monzónica está invadiendo los campos, borrando las montañas que se alzan a apenas 2 km de nosotros, y avanza en nuestra dirección a una velocidad que podías verla, sentirla. Fue tremendo y fascinante a la vez cuando nos envolvió!. Un viento fortísimo, cortinas de agua, árboles rotos como si fueran palillos. Las escasas motocicletas eran tumbadas con su carga y pasajeros, y en menos de media hora los campos de mijo y la llanura de ambos lados de la carretera estaban anegados de agua. Aun así, no dejamos de avanzar... supongo que los chóferes locales saben o piensan que si te quedas quieto puede ser peor, no lo sé. El caso es que por fin llegamos al punto a partir del cual había que apearse y empezar a subir andando por el monte, ya que Oudjilla se sitúa en lo alto. La lluvia y el viento seguían, con un pelín menos de fuerza pero os aseguro que era bastante, y lo mejor es que yo me había confiado porque en Maroua no parecía que fuese a llover ni nada por el estilo. Me había llevado.. un paraguas pequeño, por si acaso, ja!!. En fin, de esa guisa tiré para arriba y cómo no enseguida quedé absolutamente empapada. La subida la hicimos en la mitad de tiempo del que nos habían dicho que se tardaba. Pero claro, cualquiera se paraba a tirar una foto o mirar una flor, vamos... No encontramos a nadie en el camino, en realidad una pista que sube zigzagueando hasta el pueblo y que sólo en la época seca permite que los vehículos suban hasta el pueblo. Después de 1 hora, llegamos al pueblo y fuimos directos a la casa del jefe.
Mercados en Maroua
Mercado de Maroua
Los que me conocéis sabéis cuánto me gustan los mercados, y si no, contad los rincones que he publicado aquí y que empiezan por "mercado de..." ;-). El mercado de Maroua no es una excepción y por supuesto me gustó, ya que siendo quizá menos vistoso que otros, era local, auténtico y también guardaba algunas sorpresas, como todos :-). Este es un mercado cubierto, al estilo musulmán (que es la religión mayoritaria aquí), y es muy fácil de ubicar... allí donde veáis cientos de motos aparcadas a los lados de unas puertas grandes, mucho barullo y un par de árboles enormes, sabréis que estáis ante la entrada principal!!. También es cierto que estábamos en Ramadán, caía la tarde, y el bullicio se hacía notar, con los puestos de pinchitos de carne funcionando a tope, mientras otros aún andaban tumbados a la sombra esperando la hora de la oración y comida posterior. Ya en el interior, un dédalo de callejones nos va llevando de unas zonas a otras: los sastres (todos hombres), cosiendo bordados preciosos con sus máquinas setenteras en esa especie de traje que llevan los musulmanes africanos (una túnica o camisola grande y larga, y pantalones a juego). Observé que la mayoría de las telas eran gruesas, como plastificadas y con brillo. Me imagino que tratan de imitar a la seda, aunque deben de abrigar mucho y transpirar poco, algo que en ese clima no sé si es muy saludable :-). La elegancia, como tantas otras cosas, también se entiende de distintas maneras. En la "calle principal", un tramo de papelerías y librerías con puestos abarrotados de cuadernos, bolis, etc. Callejones con pequeños almacenes repletos de plátanos... De repente, una tienda de pelucas!! Llevábamos tan sólo un par de días en Camerún y no me había fijado bien, aunque sí había visto a muchas mujeres con el pelo liso y peinados de todos los tipos, algo un poco extraño. Y resulta que en este país (según me dijeron, también en otros, como el lejano Senegal), las pelucas hacen verdadero furor y son parte del arreglo cotidiano de las mujeres, ya sean jóvenes o mayores. Por lo visto el pelo se debilita bastante con los productos para alisarlo, y con las tradicionales trencitas, hasta el punto de que a muchas se les cae, y tienen que utilizar peluca si quieren ir bien arregladas. Pero no es sólo necesidad, o no en todos los casos, si no que la moda es eso, moda. Así, se ponen pelos lisos, de trencitas de diverso grosor y largo, de rizos, de colores imposibles como el morado o el rojo-naranja chillón, con mechas rubias, etc. Todo lo que quieran, vamos. Entramos en una de esas tiendas a curiosear, y el dueño (un hombre con corbata frente a un ordenador un poco antediluviano) fue muy amable y accedió a permitirnos hacer un par de fotos, con él al frente del negocio. Más adelante confieso que planeamos comprar una peluca y volver a Madrid con ella puesta, en plan broma, pero al tocarlas nos encontramos con un material bastante malo y muy rociadas de laca hasta el punto de estar pegajosas, así que desistimos. El tema de las fotos en Camerún es controvertido, sobre todo en las ciudades. No será raro que os digan que No con gestos, o directamente incluso en tono amenazante os digan que necesitáis un permiso de la Prefectura. Es mentira, no se necesita permiso escrito, que lo sepáis... Por supuesto, sí que se necesita educación y saber retirarse si así lo piden (o exigen), eso está claro. De todas formas, con el zoom y las panorámicas generales no suelen decir nada, y un poco de discreción, aunque no consigáis "la foto de vuestra vida". ;-)