Atmósfera familiar y alojamiento en Zarandas, la casa de Hilda en Choroní
Más que un simple restaurante, Zarandas funciona como la casa abierta de Hilda en Choroní. La experiencia se vive en un entorno íntimo, en una vivienda situada en un enclave muy reconocible, frente a la casa de la Madre María de San José. Allí, la anfitriona abre sus puertas unos días concretos de la semana para recibir a visitantes que buscan probar su cocina y compartir un rato en un espacio doméstico. Según se cuenta, solo atiende de jueves a domingo y, además de la mesa, dispone de tres habitaciones cómodas para alojar a huéspedes de confianza, lo que refuerza la sensación de estar en casa de amigos más que en un local convencional. Esa combinación de trato cercano, horarios acotados y pocas plazas de alojamiento hace que la visita tenga un aire casi de descubrimiento reservado a quienes llegan con buena recomendación.