Mala organización en sala y tiempos de espera excesivos
En varias experiencias sobresale el contraste entre una cocina bien valorada y una organización en sala muy deficiente. Se menciona que, pese a llegar a la hora reservada y siendo solo tres comensales, tras dos horas únicamente habían servido dos entrantes fríos, descritos como “bastante buenos”, mientras que los segundos y los postres nunca llegaron a tiempo. El servicio, lejos de compensar la demora con una disculpa o algún gesto, termina acelerando el cierre de la mesa e incluso ofreciendo el café cuando aún faltaban platos por salir. Uno de los viajeros resume la sensación de frustración calificando la situación de “lamentable” y dejando claro que no piensa repetir la experiencia ni recomendar el lugar. El resultado es la percepción de un comedor desbordado, con mucho artificio en la atención inicial, pero incapaz de gestionar los tiempos y el trato al cliente en momentos clave.