Restaurante escondido entre montañas con trato cercano y acogedor
En La Ermita 1826 muchos viajeros encuentran parte de la magia precisamente en llegar hasta allí: un pequeño restaurante escondido entre montañas y casas de pueblo, algo apartado y con acceso poco evidente, pero que “vale mucho la pena”. Ese aire de descubrimiento se completa con un ambiente muy cercano, donde el trato del personal se vive como cálido y atento, más propio de una visita a amigos que de un restaurante al uso. El conjunto deja la sensación de haber encontrado un rincón especial en los alrededores de Comillas.