Ambiente familiar y trato cercano de Jaime en la playa de Monte Gordo
Más allá de la cocina, lo que muchos destacan es el ambiente cercano que se respira en la terraza de este restaurante de playa. El local es sencillo, frecuentado año tras año por los mismos veraneantes que ya consideran a Jaime casi parte de la familia. Como cuenta una viajera, llevan “10 años yendo allí y verano a verano siempre repetimos”, algo que habla tanto de la fidelidad de la clientela como del clima distendido que se genera entre mesas. Jaime, antiguo pescador, se relaciona con todo el mundo, chapurrea varios idiomas y logra que tanto portugueses como españoles se sientan como en casa, hasta el punto de que es habitual escuchar a voces la petición de una cerveza mientras la terraza bulle de conversación.