Diseño, ambiente y vistas panorámicas del restaurante del Castillo de San José
El restaurante del Castillo de San José conquista primero por los ojos. Ubicado en la parte baja del museo, se accede por una escalera de caracol que desemboca en un salón con grandes ventanales abiertos al puerto de Arrecife. Al caer la noche, las luces de la ciudad completan un marco muy especial que muchos señalan como uno de los grandes atractivos del lugar. El espacio lleva el inconfundible sello de César Manrique: una decoración singular, casi teatral, en la que todo parece formar parte de una gran instalación artística, hasta los propios baños, que invitan a ser visitados por pura curiosidad. A ello se suman detalles como la cocina a la vista, con el chef trabajando en el centro de la sala, y un servicio vestido de forma elegante que refuerza la sensación de estar en un restaurante cuidado al detalle. Algunos viajeros resumen la experiencia destacando que, además de comer bien, se disfruta de “unas vistas increíbles”.