Fotografía y encanto nostálgico en el Puerto de Buenos Aires
Quien se acerca al Puerto de Buenos Aires desde la avenida Rafael Obligado descubre un escenario muy distinto al de los paseos más pulidos de la ciudad. La zona arenera y la poco transitada dársena F componen un paisaje industrial cargado de melancolía, con viejas embarcaciones, grúas oxidadas y chatas cargadas de arena que parecen detenidas en el tiempo. Según cuentan los viajeros, el puerto impresiona por su tamaño y por la sucesión de contenedores y construcciones portuarias, entre ellas el llamativo edificio de la Seda Central del Puerto. El entorno del Río de la Plata, cambiante según sople el viento norte o la sudestada, refuerza esa atmósfera poderosa y algo áspera. Para quienes disfrutan con la fotografía y con los puertos como escenario, se trata de un rincón singular de Buenos Aires que “no pueden perderse”.