Azotes y cicatrices en las mujeres hamer: una tradición polémica
En las ceremonias hamer, muchos viajeros señalan que lo más impactante no es el salto de los toros, sino los azotes a las mujeres. Durante el rito, las jóvenes se ofrecen a ser golpeadas y llegan a enfadarse si los latigazos son suaves, porque las cicatrices se consideran símbolo de amor, lealtad y atractivo. Ese orgullo contrasta con la dureza de la escena para miradas occidentales, que la viven como “terrible y chocante”. También relatan que, más allá del ritual, los azotes forman parte del juego de seducción en fiestas y bailes, lo que añade complejidad a una tradición tan fascinante como polémica.