Gastronomía y espacios comunes con chimenea en la Posada del Infante
Además del alojamiento, la Posada del Infante destaca por su propuesta gastronómica y por unos espacios comunes muy cuidados. Un viajero habla de una cocina “absolutamente deliciosa” y “exquisita”, lo que refuerza la idea de que el restaurante es uno de los puntos fuertes del lugar. La posada se organiza en dos edificaciones: en una se sitúan la recepción y un gran salón decorado al estilo rústico, casi medieval, con una chimenea que invita a largas sobremesas en los meses fríos. En la otra se encuentran las habitaciones y otro salón equipado con internet, televisión e incluso consola Wii, pensados para relajarse y socializar. Esta combinación de buena mesa y zonas comunes acogedoras contribuye a esa sensación de experiencia redonda que algunos viajeros califican de sobresaliente.