Plantación de mangos en el Jardín Botánico de Río: conservación y lucha contra un hongo
En el Plantio das Mangueiras del Jardín Botánico de Río de Janeiro, los viajeros descubren mucho más que una simple arboleda de mangos. Este espacio, situado junto al Memorial Mestre Valentim, se convierte en una pequeña lección de botánica e historia, explicando cómo el mango llegó desde la India a Bahía en el siglo XVIII y se adaptó hasta convertirse en uno de los árboles más cultivados de Brasil. La visita pone el foco en la actual lucha contra un hongo agresivo, el llamado seco de manguera, que ha obligado a podar los árboles al máximo para salvarlos. Como explica Marta Pilar, este rescate implica “tiempo, trabajo, esfuerzo y una gran dedicación por parte de las autoridades del Jardín Botánico”. La plantación funciona así como un ejemplo vivo de conservación vegetal, donde se aprecia el papel del laboratorio y del personal técnico en la recuperación de una especie muy apreciada por su fruto y en riesgo por una plaga reciente.