Historia y características de la Palmera Imperial del Jardín Botánico de Río de Janeiro
Quien se detiene frente a la Palmera Imperial del Jardín Botánico de Río de Janeiro descubre mucho más que un simple ejemplar exótico. Algunos viajeros se fijan en sus rasgos botánicos: un tronco gris, liso y sin espinas que puede alcanzar hasta 50 metros de altura y un diámetro superior al medio metro, con flores blanquecinas y frutos que cambian de verde a marrón y morado a lo largo de su ciclo. Pero lo que la hace realmente singular es la historia que justifica su presencia en este rincón de la ciudad. Según se cuenta, el botánico y oficial portugués Luis Vieira e Silva habría traído desde la Isla Mauricio pequeñas plantas de esta especie, sustraídas del Jardín Gabrielle, y se las entregó al príncipe regente João VI, que plantó la primera en 1809. A partir de ahí, la palmera se difundió por todo Brasil, impulsada incluso por el comercio clandestino de semillas. Hoy, las avenidas más antiguas del Jardín Botánico, como la Avenida de las Palmas Barbosa Rodrigues y el callejón Cándido Batista de Oliveira, lucen alineaciones de estas palmeras, que se han convertido en un símbolo paisajístico del lugar.