Monasterio de Mulbekh y el gran Buda Maitreya tallado en la roca
El gran atractivo de Mulbekh es su imponente Buda Maitreya de unos nueve metros, tallado directamente en la roca junto a la carretera que une Leh con Kargil. Los viajeros destacan la fuerza simbólica de esta figura, cuya ejecución “combina los simbolismos esotéricos con otros principios del arte budista”, y el impacto visual que produce al emerger del paisaje montañoso. En la base del Buda aún se aprecian restos de un antiguo altar donde se sacrificaban cabras como ofrendas, lo que explica el tono más oscuro de la roca en esa zona y aporta una dimensión histórica y ritual al conjunto. Todo ello convierte a Mulbekh en una parada singular en la ruta por Ladakh, donde arte, devoción y memoria ancestral se dan la mano a pie de carretera.