Experiencia en Mountain Hostel y trato poco acogedor
En la única experiencia compartida sobre Mountain Hostel en Gimmelwald, el recuerdo no está marcado por las vistas alpinas ni por el encanto del pueblo, sino por un episodio de trato poco acogedor. La viajera cuenta cómo, sorprendida por una intensa nevada y sin otros locales abiertos en la pequeña aldea, decidió refugiarse junto a dos acompañantes en el comedor del albergue, con bancos corridos y amplios ventanales hacia las montañas, pensando que se trataba de un espacio abierto al público. Al cabo de un rato apareció una señora en moto de nieve que, con lo que se percibe como una sonrisa sarcástica, les pidió que se marcharan al recalcar que era una propiedad privada y que solo podían quedarse si iban a dormir allí. Esa sensación de ser expulsados en plena nevada queda resumida en la reflexión final de la viajera, que considera que no es un comportamiento normal en la montaña y que aún no ha logrado digerir lo sucedido.