Historia y simbolismo de la llama de Hiroshima y Nagasaki en Tokio
En un rincón tranquilo del santuario Toshogu, en el parque de Ueno, esta llama une la memoria de Hiroshima y Nagasaki en un único fuego simbólico. Nació de brasas rescatadas tras las bombas atómicas y mantenidas primero como duelo íntimo, hasta convertirse en un llamamiento colectivo contra las armas nucleares. Viajeros destacan cómo ese pequeño monumento, levantado gracias a la colaboración ciudadana, transmite un mensaje claro: mantener viva la llama significa mantener viva la voluntad de paz y el recuerdo de lo que nunca debe repetirse.