Atención personalizada y trato del artesano en el kiosco de turrones
Además del producto, el trato cercano es otro de los puntos fuertes de Alberto Monerris Sirvent e Hijas. Una viajera alicantina subraya que la persona que elabora el turrón es la misma que lo vende en el kiosco, lo que aporta un conocimiento profundo del producto y una atención muy cuidada. Esta cercanía, unida al consejo experto sobre las diferentes variedades, hace que muchos valoren tanto el servicio como el sabor. No falta quien resume la experiencia con un rotundo “un 10 a todo, al servicio y a lo bueno que está todo”, dejando claro que la relación entre calidad del turrón y atención al cliente es uno de los motivos para repetir visita.