Ambiente local y trato con los niños vendedores en el kiosco de chucherías de Neral
En la única experiencia compartida sobre el kiosco de chucherías de Neral destaca, por encima de todo, el contacto humano con los habitantes del pueblo. El puesto es uno de tantos kioscos sencillos que salpican ciudades y pueblos de la India, pero aquí el recuerdo lo marcan dos niños que, ya entrada la tarde, intentaban vender patatas fritas, chicles y palomitas expuestas al sol desde hacía tiempo. Como cuenta sala2500, acabaron comprándoles “un par de cosas que después regalamos otros niños que vimos por este magnífico pueblo Neral”, más por simpatía y por hacerles una gracia que por necesidad real. El kiosco no deja de ser la parte delantera de una casa muy humilde, regentado por una familia aún más humilde, lo que subraya el carácter cotidiano y sencillo de la vida en Neral y convierte la parada en una experiencia cercana y emotiva más que en una visita gastronómica al uso.