Jardines Mikhailovsky en San Petersburgo: paseo tranquilo entre arquitectura paisajística imperial
Quien se adentra en los jardines Mikhailovsky suele hacerlo buscando un respiro después de la visita a la iglesia de la Sangre Derramada y acaba descubriendo un parque mucho más amplio y monumental de lo que parecía a primera vista. Los viajeros destacan que es un espacio cuidado, de gran tamaño y con un aire solemne que sorprende, sobre todo en invierno, cuando San Petersburgo luce sus jardines cubiertos de nieve. Se valora especialmente su carácter histórico como uno de los ejemplos más singulares de arquitectura paisajística de principios del siglo XX en Rusia, donde conviven de forma armónica los estilos francés e inglés. A ello se suma la presencia del Palacio Mikhailovsky, que se integra en el conjunto como un telón de fondo majestuoso y refuerza la sensación de estar paseando por un jardín imperial en pleno centro de la ciudad.