Interior barroco de la Iglesia de San José: un derroche de horror vacui en Sevilla
Quien entra por primera vez en la Iglesia de San José suele quedarse sobrecogido por la fuerza de su interior barroco. El templo aparece completamente cubierto por tallas, dorados, pinturas y exvotos, hasta el punto de rendirse al llamado “horror vacui” propio del Barroco sevillano. La sensación es la de estar dentro de una gruta de arte, donde cada centímetro de paredes y bóvedas parece reclamar la atención del visitante. El gran protagonista es el altar mayor, una obra desbordante de formas y volutas que da la impresión de extenderse por toda la nave y envolver al público. Como relata Roberto Gonzalez, el retablo “parece querer extenderse por toda la iglesia, como si estuviera vivo y fuera cada vez acaparando más espacio”, una imagen que resume bien la experiencia inmersiva y casi abrumadora de esta pequeña joya escondida en pleno centro de Sevilla.