Puerta rococó lituana y acceso a la iglesia de la Santísima Trinidad
En la calle más antigua de Vilna, Ausros Vartu, la entrada a la iglesia de la Santísima Trinidad sorprende por una monumental puerta rococó lituana que contrasta con el estado más discreto del templo. Según comentan los viajeros, el gran portón de acceso es “lo más llamativo de todo el conjunto”, tanto por su tamaño como por la armonía del monasterio basiliano que se esconde tras él. Diseñada en 1761 por el arquitecto J. K. Glubitz, esta puerta funciona casi como un umbral histórico: al cruzarla se accede a los aledaños de la iglesia y a un complejo que mezcla influencias bizantinas, griegas católicas y ortodoxas rusas. Aunque la fachada del templo se percibe algo descolorida y poco cuidada, el acceso principal conserva su majestuosidad y se convierte en el auténtico reclamo visual para quienes pasean por esta zona del casco antiguo de Vilna.