Habitaciones pequeñas, desayuno caro y acceso algo complicado
Aunque la experiencia general en el Hotel Alexandra es positiva, también se señalan algunos matices prácticos a tener en cuenta. Por un lado, ciertos espacios del hotel resultan reducidos, algo habitual en edificios céntricos, pero que puede sorprender a quienes buscan habitaciones amplias. El desayuno recibe buena nota por la calidad de los productos, aunque se percibe como caro en relación con el conjunto de la estancia. Además, el acceso no es especialmente intuitivo: hay que entrar por un pasaje corto y subir escaleras, si bien el edificio dispone de ascensor, y la presencia de una pequeña terraza aporta un punto de encanto. Pese a estas particularidades arquitectónicas y de servicio, la sensación final es que mantiene una buena relación calidad-precio en el corazón de Lyon.