Comida sencilla y económica tras la caminata a las cascadas
Más que un restaurante al uso, este chiringuito de altura funciona como refugio gastronómico básico para quienes llegan hasta las cascadas. La oferta es corta y sin pretensiones, algo lógico teniendo en cuenta que las provisiones solo pueden llegar a pie y el invierno aquí es especialmente duro. Aun así, la propuesta cumple lo que promete: platos sencillos, sabrosos y a buen precio. Los viajeros mencionan thalis y sándwiches como opciones habituales, suficientes para recuperar energías tras el esfuerzo del sendero y el baño en las pozas. No es un lugar para buscar cocina elaborada, sino un alto en el camino donde comer algo caliente, económico y honesto, acompañado siempre por el marco incomparable del entorno natural.