Naturaleza salvaje y relax absoluto al borde del océano
Más que un simple alojamiento, Green Turtle se vive como un retiro frente al Atlántico. La actividad principal es el descanso físico y mental, acompañado por el “rugir del océano” que marca el ritmo de cada día y envuelve el lugar en una burbuja de calma. Las olas rompen a escasos metros de las tiendas de campaña, habitaciones y mesas del restaurante, generando un sonido constante que aísla de cualquier ruido exterior. Esta atmósfera convierte el entorno en un espacio perfecto para leer, escribir o simplemente pensar, entre palmeras, arena blanca y vistas abiertas al mar. El viajero que lo cuenta admite que llegó para un par de noches y terminó marchándose, a disgusto, diez días después, con la sensación de haber encontrado un pequeño paraíso donde solo se escucha lo que uno quiere.