Escultura de Gerardo Diego en el paseo de Reina Victoria de Santander
La estatua de Gerardo Diego se presenta como un homenaje íntimo y sereno al poeta cántabro de la Generación del 27 en pleno paseo de Reina Victoria, frente a la bahía de Santander. La figura, de cuerpo entero, aparece sentada y con gesto serio, sujetando un libro que subraya su faceta literaria. Uno de los detalles más mencionados es el largo banco de piedra integrado en el conjunto, que permite sentarse junto al escritor e incluso interactuar con la escultura de forma cercana. Esta ubicación, mirando al mar Cantábrico y a las montañas, conecta directamente con su obra, hasta el punto de que una placa lateral recoge algunos versos dedicados a la bahía, donde se lee: “Cristal feliz de mi niñez huraña / mi clásica y romántica bahía”. El conjunto se percibe como una parada tranquila en el paseo marítimo y como una forma sencilla de acercarse a la memoria del poeta santanderino.