Un desierto de sal único en el mundo en Afar, Etiopía
En el Desierto Afar muchos viajeros sienten que han llegado a otro planeta. No hay dunas, sino una inmensa planicie blanca de sal, recuerdo de un antiguo lago interior. El contraste con otros desiertos es radical y el impacto visual, enorme: el horizonte se vuelve completamente blanco y cuesta creer que sea real. Algunos llegan a probar el suelo o caminar descalzos para notar lo áspero de la costra salina. Esa mezcla de rareza geológica, inmensidad y sencillez del paisaje hace que muchos lo describan como un lugar “espectacular” y difícil de olvidar.