Ambiente histórico y encanto del Patio de los Naranjos de Sevilla
En las descripciones de Las Naranjas, los viajeros destacan sobre todo el carácter histórico y el sosiego del antiguo Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla. Se recuerda su origen como parte de la gran mezquita, cuando la Giralda funcionaba como alminar y este espacio era el lugar destinado a las abluciones rituales de los musulmanes. Hoy se percibe como un remanso de paz que cierra con suavidad el recorrido por la catedral, con un ambiente sereno, sombra agradecida en las horas de más calor y el aroma asociado al color intenso de los naranjos. El murmullo del agua de sus fuentes y los vestigios del antiguo sistema de canalización refuerzan esa sensación de viaje al pasado andalusí que sigue muy presente en pleno centro monumental de Sevilla.