Fachada barroca y estado de conservación de la Iglesia de San Agustín
Quien se detiene frente a la Iglesia de San Agustín se encuentra con un edificio cerrado al público, pero aún capaz de impresionar por su presencia. Un viajero destaca que “este edificio, por desgracia cerrado, destaca por su hermosa fachada barroca, ahora ya descuidada”, una frase que resume bien la mezcla de admiración y tristeza que provoca. La portada, rica en detalles del barroco novohispano, conserva gran parte de su encanto pese al evidente deterioro. Sin embargo, el hecho de que se encuentre en desuso y en “estado de deterioro” refuerza la sensación de oportunidad perdida para la conservación del patrimonio. Para quienes pasean por el centro histórico, se convierte en un alto melancólico: un templo que fue biblioteca nacional y hoy solo puede contemplarse desde la calle, como una joya arquitectónica que espera ser restaurada.