Ceremonia del Jueves Santo en la Catedral de Rosario
La experiencia de la ceremonia del lavado de los pies en la Basílica Catedral Nuestra Señora del Rosario se vive con gran intensidad el Jueves Santo. Se describe una misa presidida por el arzobispo, con la participación de una multitud que desborda el interior del templo y llega hasta la Plaza 25 de Mayo, desde donde muchos siguen la celebración gracias a la puerta principal completamente abierta. La iglesia permanece a oscuras hasta el inicio, lo que refuerza el carácter solemne del momento, y un coro de jóvenes acompaña toda la liturgia. La organización se cuida al detalle: se despeja el camino central de la nave, se colocan doce sillas alternadas para que todos puedan ver el gesto del lavado de los pies, y se procura que los fieles encuentren un lugar, aunque sea en las escalinatas o en los espacios laterales. Como comenta Marta Pilar, llegar temprano permite “acomodarme entre los primeros bancos y sacar un par de fotos sin personas delante”, algo que después resulta prácticamente imposible por la afluencia masiva.