Historia y arquitectura del Palacio del Obispo en Kirkwall
El Palacio del Obispo de Kirkwall aparece ligado íntimamente a la catedral, tanto por su historia como por su ubicación. Un viajero recuerda que se levantó en 1137 con la intención de trasladar al obispo desde Birsay a Kirkwall, en paralelo a la fundación de la catedral, y que desde entonces se convirtió en residencia de los obispos de las islas Orcadas. Hoy se conserva sobre todo su estructura externa, con muros, accesos y la característica torre circular, pero los restos permiten imaginar con bastante claridad la distribución interior del palacio. También se menciona la conexión histórica con Trondheim, en Noruega, donde existiría una casa-palacio prácticamente idéntica debido a la dependencia de la diócesis en época medieval temprana. Aunque quien lo visita considera que podría estar mejor conservado, destaca el valor patrimonial de unas ruinas que todavía transmiten el peso de siglos de poder eclesiástico en el corazón de Kirkwall.