Atención y servicio en la cafetería Pérgola
Más allá del entorno, también se comenta el servicio de la cafetería Pérgola, con una mezcla de simpatía y cierta falta de experiencia. El relato menciona a dos camareros jóvenes, descritos con humor por su físico atlético pero poca pericia técnica, incapaces de cambiar el barril de cerveza y obligando a esperar al encargado. Este detalle convierte la anécdota en una escena casi costumbrista de viaje, donde el viajero acaba pidiendo un vino blanco tras un rato de espera. La conclusión es que, aunque el servicio no sea perfecto, el encanto del lugar y las vistas compensan con creces estos contratiempos menores, que se recuerdan más como una historia divertida que como un problema real.