Ambiente local y trato cercano en el Café 62 de Hanói
Más allá de la comida, el Café 62 deja una impresión muy cálida por el trato de su equipo. Como comenta Sebastian Muñoz, el personal es “muy agradable y hace hasta lo imposible por comunicarse contigo”, algo especialmente valorado en un barrio tan transitado como el Old Quarter de Hanói, donde muchos viajeros se sienten abrumados por el bullicio. Los pequeños gestos marcan la diferencia: al terminar la comida, algunos se han encontrado con un detalle inesperado, como un par de plátanos de regalo acompañados de una gran sonrisa. Esa mezcla de sencillez, cercanía y atención personalizada convierte al local en una parada muy recomendable para descansar y sentirse bienvenido en pleno corazón de la ciudad.