Un pueblo-hotel único dedicado a las algas en Bahía Bustamante
Bahía Bustamante se describe como un lugar difícil de encasillar, a medio camino entre un hotel y un pequeño pueblo patagónico. Su singularidad reside en su origen alguero: fue creado en los años 50 por Don Lorenzo Soriano, un español que buscaba algas marinas para fabricar el fijador para el pelo Malvik. A partir de aquella explotación surgió una comunidad con hasta 400 trabajadores, escuela, iglesia y comisaría. Hoy, con apenas 40 habitantes, el antiguo pueblo industrial se ha reconvertido en un proyecto de turismo sustentable que mantiene viva esa historia. Según comenta María Pérez, es “toda una experiencia muy diferente”, donde el viajero no solo se aloja, sino que convive con un entorno y una memoria ligada a la recolección de algas y la cría de mejillones, en un rincón remoto y auténtico de la costa de Chubut.