Opiniones sobre la calidad del albergue Arrojo antes y después de la reforma
Las experiencias en el albergue Arrojo muestran un antes y un después muy claro. Un viajero que se alojó en 2009 describe un edificio descuidado, con literas de hierro deterioradas, colchonetas manchadas, paredes con humedad y telas de araña, e incluso mantas en mal estado, lo que convierte la estancia en una experiencia poco recomendable y con una relación calidad-precio deficiente, pese al coste reducido por noche. Años más tarde, otro viajero relata una situación completamente distinta tras la reapertura en 2013, con un albergue “totalmente reformado pero manteniendo todo su encanto”, colchones nuevos, suelos de madera recién barnizados y sábanas nuevas. Esa misma voz destaca además la corrección de los servicios básicos como los desayunos y, sobre todo, la amabilidad de la nueva propietaria, que ayuda a recuperar la confianza en este alojamiento de Quirós.