Paseo por los acantilados de Calnegre y sus pequeñas calas
En las experiencias compartidas sobre los acantilados de Calnegre se repite la idea de que es un lugar que se disfruta mejor sin prisas, dejando el coche a un lado y recorriendo la zona a pie. El entorno invita a caminar tranquilamente junto al mar e ir descubriendo las pequeñas calas que se esconden entre los acantilados, un paisaje que combina naturaleza salvaje y rincones más recogidos para el baño o el descanso. Como comenta Charo H, “merece la pena aparcar el coche y conocerlo dando un paseo y ver las pequeñas calas”, una recomendación sencilla que refleja bien el espíritu del lugar: un tramo de costa ideal para un paseo relajado, sin grandes distancias, pero con la recompensa constante de nuevas vistas y recodos donde detenerse a contemplar el paisaje mediterráneo.