Arquitectura del claustro y jardines interiores de la antigua catedral de Braganza
Quien se acerca al Claustro da Sé Velha descubre un espacio sereno que resume siglos de historia y cambios de uso. Se accede desde el interior de la catedral antigua, lo que ya prepara al viajero para un recinto más íntimo y resguardado. La estructura responde al modelo clásico de claustro conventual, con planta cuadrada y dos alturas bien diferenciadas: la inferior, articulada por una galería de arcos de medio punto, y la superior, abierta mediante ventanales que delatan las antiguas dependencias del convento. Aunque fue muy reformado en el siglo XVIII, conserva el encanto de los espacios monásticos silenciosos, reforzado por los jardines centrales, descritos como cuidados y agradables, que aportan color y frescor al conjunto pétreo. Este equilibrio entre arquitectura religiosa y naturaleza ordenada convierte la visita en un paseo tranquilo y fotogénico en pleno corazón de Braganza.